miércoles, 18 de marzo de 2015

Manicura, boas y albornoces de color rosa


En una sociedad moderna, la cual tiene por objeto llegar a ser un mundo que se rija por la  igualdad entre todos sus habitantes, llama mucho la atención que existan empresas como Princelandia, Mis Teen y las Termas de Ruham, que traten de beneficiarse económicamente a costa de los niñ@s, tratando de fomentar comportamientos contrarios a través del sector del ocio infantil.

Considero que no se puede permitir que desde pequeñas; a través de los juegos, a las mujeres se les dé un rol decorativo, vanal; en donde sólo importe el físico, la belleza, que sea sumisa, pasiva y cuidadora.  Hemos de desterrar la idea de dividir el mundo en rosa y morado para las niñas y azul y negro para los niños.


Como se señala en éste artículo:  “Es importante debatir sobre qué tipo de ocio se está promoviendo como sociedad, la importancia del ocio en la socialización y educación de los más pequeños y qué consecuencias tiene promover un tipo de ocio u otro”.



Estoy de acuerdo en lo que propone el Projecte Ella:  “Hacer actividades con niños y niñas sin distinción de sexo a la hora de programarlas”.  “El juego es un espacio clave para la socialización y tiene un poder muy grande en las capacidades, habilidades y expectativas que tienen las personas”, serían actividades donde los niños y niñas puedan desarrollar su capacidad crítica y sus habilidades.

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