En una sociedad moderna, la cual tiene por objeto
llegar a ser un mundo que se rija por la igualdad entre todos sus habitantes, llama
mucho la atención que existan empresas como Princelandia, Mis Teen y las Termas
de Ruham, que traten de beneficiarse económicamente a costa de los niñ@s,
tratando de fomentar comportamientos contrarios a través del sector del ocio
infantil.
Considero que no se puede permitir que desde pequeñas; a través de los juegos, a las mujeres se les dé un rol decorativo, vanal; en donde sólo importe el físico, la belleza, que sea sumisa, pasiva y cuidadora. Hemos de desterrar la idea de dividir el mundo en rosa y morado para las niñas y azul y negro para los niños.
Como se señala en éste artículo: “Es importante debatir sobre qué tipo de ocio
se está promoviendo como sociedad, la importancia del ocio en la socialización
y educación de los más pequeños y qué consecuencias tiene promover un tipo de
ocio u otro”.
Estoy de acuerdo en lo que propone el Projecte
Ella: “Hacer actividades con niños y
niñas sin distinción de sexo a la hora de programarlas”. “El juego es un espacio clave para la
socialización y tiene un poder muy grande en las capacidades, habilidades y
expectativas que tienen las personas”, serían actividades donde los niños y
niñas puedan desarrollar su capacidad crítica y sus habilidades.
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